El timo

Una mañana lluviosa de Febrero.

Salía de la Estación de Metro en Tribunal y me dirigía a la calle la Palma donde una muchedumbre muy peculiar cortaban la calle. Me presenté como la Procuradora que representaba al propietario del inmueble. Pronto vinó mi tío, que era el letrado ese procedimiento de juicio verbal de desahucio por falta de pagos. Él portaba una Nota Simple Registral donde constaba que la inquilina como co-dueña de un inmueble en Moratalaz. Yo permanecí en un portal en frente del lugar del desahucio. Me encontraba con los miembros de la Comisión y con dos agentes de policía municipal que se habían quitado las gorras y los números de identificación. Una de las oficiales de la Comisión de dijo que suspendíamos el acto. No me gustó la idea, pero lo acepté. Después aparacieron los cerrajeros, las asistentes sociales, más policías con la uniformidad completa, mi tío, la inquilina, que debía más de 7.000 euros a mi representado, con alguíen que decía ser abogado: Tenía cara de haber pisados pocos extrados, por las chorradas que decía, como que le embárgasemos el inmueble en co propiedad y por una deuda de 7.000€ (el collar saldría más caro que el perro) y calzaba unos botines de marca, mientras que los míos eran de oferta en Supermercado. Las asistentes sociales me comentaron que los colubrones ecuatorianos estabán perdiendo una gran actriz.

Mientras un sujeto, progre y algo faltito, vistiendo un pañuelo palestino, nos estaba sacaba fotos diciendo paridas. Una de las oficiales de la comisión se enfadó con él. Yo le dije que el tonto solamente puede ser tonto.

Al final se suspendió y ellos, como siempre y sin reconocer que habían sido engañados por esa falsa deudora hipotecaria, terminaron la grabación de sus televisiones, levantando el puño y gritando “SÍ SE PUEDE!.

Al final el desalojo.

En aquella mañana de Marzo, algo fría, la calle estaba cortada por los anti disturbios. Con los mismo miembros de la anterior comisión, pero acompañados por agentes, muy majos, del Cuerpo de Policía Nacional. Ella apareció con su libro de familia para justificar que era madre soltera y que tenía un hijo nacido en territorio nacional, chaval que el día de la celebración de la vista tiró todos los gusanillos de una bolsa, exparcidos por el pasillo que conduce a las Secretarias de los Juzgados y a sus Salas de Vistas. Ni ella ni su consorte se dignaron a recogerlos allí y aquel día. Volviendo al lanzamiento, ella me entregó las llaves, levantaron el acta y los cerrajeros cambiaron la cerradura. Nos despedimos de la morosa que nos contó que había alquilado una habitación al lado, a pesar que tenía otra casa. Pero la zona que refiero esta bien situada: Se encuentra entre el Dos de Mayo y Tribunal, que subiendo por Fuencarral, se llega en nada a la Glorieta de Bilbao.

Mi cliente recuperó el inmueble, que nos lo entrengó muy limpio, pero nunca se pagó el dinero que nos debía. Tampoco perdimos el tiempo en reclamarlo, puesto que su pareja trabaja en la economía sumergida. Muchas gracias por vuestra atención.

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